BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 El Señor me dijo: «Ve y compra un cinto de lino. Póntelo alrededor de la cintura, pero no lo metas en agua». 1 ASÍ me dijo Jehová: Ve, y cómprate un cinto de lino, y cíñelo sobre tus lomos, y no lo meterás en agua.
2 Compré un cinto y me lo puse alrededor de la cintura, como el Señor me había dicho. 2 Y compré el cinto conforme á la palabra de Jehová, y púselo sobre mis lomos.
3 El Señor me habló por segunda vez y me dijo: 3 Y fué á mí segunda vez palabra de Jehová, diciendo:
4 «Toma el cinto que compraste y llevas puesto. Ve a Pará y escóndelo allí en un agujero de la roca». 4 Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate, y ve al Eufrates, y escóndelo allá en la concavidad de una peña.
5 Fui y lo escondí junto a Pará, como el Señor me había dicho. 5 Fuí pues, y escondílo junto al Eufrates, como Jehová me mandó.
6 Después de mucho tiempo, el Señor me dijo: «Levántate, ve a Pará y recoge el cinto que te ordené esconder allí». 6 Y sucedió que al cabo de muchos días me dijo Jehová: Levántate, y ve al Eufrates, y toma de allí el cinto que te mandé escondieses allá.
7 Fui a Pará, destapé el agujero y saqué el cinto del lugar donde lo había escondido. Estaba dañado y ya no servía para nada. 7 Entonces fuí al Eufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para ninguna cosa era bueno.
8 Entonces el Señor me habló y me dijo: 8 Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:
9 «Así dice el Señor: De esta manera destruiré el orgullo de Judá y el gran orgullo de Jerusalén. 9 Así ha dicho Jehová: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalem,
10 Este pueblo malvado se niega a escuchar mis palabras, sigue el orgullo de su corazón y sirve y adora a otros dioses. Será como este cinto que no sirve para nada. 10 A este pueblo malo, que no quieren oir mis palabras, que andan en las imaginaciones de su corazón, y se fueron en pos de dioses ajenos para servirles, y para encorvarse á ellos; y vendrá á ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.
11 Como el cinto se ajusta al cuerpo de un hombre, así uní estrechamente a mí a todo el pueblo de Israel y a todo el pueblo de Judá, para que fueran mi pueblo, mi fama, mi alabanza y mi gloria. Pero no quisieron escuchar. 11 Porque como el cinto se junta á los lomos del hombre, así hice juntar á mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por pueblo y por fama, y por alabanza y por honra: empero no escucharon.
12 Diles estas palabras: Así dice el Señor, el Dios de Israel: Todo odre se llenará de vino. Ellos te responderán: “¿Acaso no sabemos bien que todo odre se llenará de vino?”. 12 Les dirás pues esta palabra: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Henchiráse de vino todo odre. Y ellos te dirán: ¿No sabemos que todo odre se henchirá de vino?
13 Entonces diles: Así dice el Señor: Llenaré de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén. 13 Entonces les has de decir: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo lleno de embriaguez todos los moradores de esta tierra, y á los reyes [de la estirpe] de David que se sientan sobre su trono, y á los sacerdotes y profetas, y á todos los moradores de Jerusalem;
14 Los estrellaré unos contra otros, padres e hijos juntos», dice el Señor. «No tendré piedad, misericordia ni compasión que me impidan destruirlos». 14 Y quebrantarélos el uno con el otro, los padres con los hijos juntamente, dice Jehová: no perdonaré, ni tendré piedad ni misericordia, para no destruirlos.
15 Escuchen y presten atención. No sean orgullosos, porque el Señor ha hablado. 15 Escuchad y oid; no os elevéis: pues Jehová ha hablado.
16 Den gloria al Señor su Dios antes de que él traiga oscuridad y sus pies resbalen en los montes oscuros. Mientras esperan luz, él la convertirá en oscuridad profunda, en una noche negra. 16 Dad gloria á Jehová Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la torne sombra de muerte y tinieblas.
17 Si no escuchan, mi alma llorará en secreto por su orgullo. Mis ojos llorarán amargamente y derramarán lágrimas, porque el rebaño del Señor ha sido llevado cautivo. 17 Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma á causa de [vuestra] soberbia; y llorando amargamente, se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fué cautivo.
18 Dile al rey y a la reina madre: «Humíllense y siéntense en el suelo, porque la corona de su gloria ha caído de sus cabezas». 18 Di al rey y á la reina: Humillaos, sentaos [en tierra]; porque la corona de vuestra gloria bajó de vuestras cabezas.
19 Las ciudades del sur están cerradas y nadie las abre. Judá ha sido llevado cautivo; todo Judá ha sido llevado cautivo. 19 Las ciudades del mediodía fueron cerradas, y no hubo quien las abriese: toda Judá fué trasportada, trasportada fué toda ella.
20 Alza la vista, Jerusalén, y mira a los que vienen del norte. ¿Dónde está el rebaño que te fue confiado, tu hermoso rebaño? 20 Alzad vuestros ojos, y ved los que vienen del aquilón: ¿dónde está el rebaño que te fué dado, la grey de tu gloria?
21 ¿Qué dirás cuando él ponga sobre ti a aquellos a quienes tú misma hiciste tus amigos? ¿No te invadirán dolores como a una mujer que da a luz? 21 ¿Qué dirás cuando te visitará? porque tú los enseñaste [á ser] príncipes [y] cabeza sobre ti. ¿No te tomarán dolores como á mujer que pare?
22 Si te preguntas: «¿Por qué me ha sucedido esto?», es por tus muchos pecados: te han levantado la falda y te ha alcanzado un castigo violento. 22 Cuando dijeres en tu corazón: ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudos tus calcañares.
23 ¿Puede cambiar su piel el etíope, o sus manchas el leopardo? Así también podrían hacer el bien ustedes, que están acostumbrados a hacer el mal. 23 ¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados á hacer mal.
24 «Los dispersaré como la hierba seca que se lleva el viento del desierto. 24 Por tanto yo los esparciré, como tamo que pasa, al viento del desierto.
25 Este es tu destino, la parte que te he asignado», dice el Señor, «porque me has olvidado y has confiado en lo falso. 25 Esta es tu suerte, la porción de tus medidas de parte mía, dice Jehová; porque te olvidaste de mí, y confiaste en la mentira.
26 Te levantaré la falda ante tu rostro, para que se vea tu vergüenza. 26 Yo pues descubriré también tus faldas delante de tu cara, y se manifestará tu ignominia.
27 He visto tus acciones repugnantes, tus infidelidades, tus gritos de deseo y tu prostitución en las colinas y en el campo. ¡Ay de ti, Jerusalén! No quieres purificarte. ¿Hasta cuándo tardarás en volver a mí?». 27 Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados: en el mismo campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalem! ¿No serás al cabo limpia? ¿hasta cuándo todavía?