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Lucas · Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)

Lucas 8 Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)

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Sobre Scío
  • Católica
  • NT: Vulgata latina
  • Solo Nuevo Testamento
  • Formal (palabra por palabra)
  • 1797
  • Dominio público

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

Notas sobre este texto (3)
Scío Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Y aconteció después, que Jesús caminaba por ciudades y aldéas, predicándo y anunciando el reyno de Dios; y los doce con él.
1 Y ACONTECIÓ después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,
2 Y también algunas mugeres, que había él sanado de espíritus malignos, y de enfermedades; María, que se llama Magdalena, de la qual había echado siete demonios,
2 Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,
3 Y Juana muger de Chûsa Procurador de Herodes, y Susanna, y otras muchas, que le asistian de sus haciendas.
3 Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.
4 Y como hubiese concurrido un crecido número de pueblo, y acudiesen solícitos á él de las ciudades, les dixo por semejanza:
4 Y como se juntó una grande compañía, y los que estaban en cada ciudad vinieron á él, dijo por una parábola:
5 Un hombre salió á sembrar su simiente: y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fué hollada y la comiéron las aves del Cielo.
5 Uno que sembraba, salió á sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fué hollada; y las aves del cielo la comieron.
6 Y otra cayó sobre piedra: y quando fué nacida, se secó porque no tenia humedad.
6 Y otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad.
7 Y otra cayó entre espinas, y las espinas, que nacieron con ella, la ahogáron.
7 Y otra parte cayó entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron.
8 Y otrà cayó en buena tierra: y nació, y dió fruto á ciento por uno. Dicho esto, comenzó á decir en alta voz: Quien tiene orejas de oir, oyga.
8 Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oir, oiga.
9 Sus discípulos le preguntaban, qué parábola era ésta.
9 Y sus discípulos le preguntaron, diciendo, qué era esta parábola.
10 El les dixo: A vosotros eз dado saber el mysterio del reyno de Dios, mas á los otros por parábolas: para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
10 Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas á los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
11 Es pues ésta parábola: La simiente es la palabra de Dios.
11 Es pues ésta la parábola: La simiente es la palabra de Dios.
12 Y los que junto al camino, son aquellos que la oyen: mas luego viene el diablo, y quita la palabra del corazón de ellos, porque no se salven creyendo.
12 Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven.
13 Mas los que sobre la piedra: son los que reciben con gozo la palabra, quando la oyéron; y estos no tienen raices: porque á tiempo creen, y en el tiempo de la tentación vuelven atrás.
13 Y los de sobre la piedra, [son] los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas éstos no tienen raíces; que á tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan.
14 Y la que cayó entre espinas: estos son, los que la oyéron, pero después en lo sucesivo quedan ahogados de los afanes, y de las riquezas, y deleytes de esta vida, y no llevan fruto.
14 Y la que cayó entre las espinas, éstos son los que oyeron; mas yéndose, son ahogados de los cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.
15 Mas la que cayó en buena tierra: estos son, los que oyendo la palabra con corazón bueno y muy sano, la retienen, y llevan fruto en paciencia.
15 Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.
16 Nadie enciende una antorcha, y la cubre con alguna vasija, ó la pone debaxo de la cama: mas la pone sobre el candelero, para que vean la luz los que entran.
16 Ninguno que enciende la antorcha la cubre con vasija, ó la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran vean la luz.
17 Porque no hay cosa encubierta, que no haya de ser manifestada: ni escondida, que no haya de ser descubierta, y hacerse pública.
17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir á luz.
18 Ved pues, como oís. Porque á aquel que tiene, le será dado y al que no tiene, aún aquello mismo, que piensa tener, le será quitado.
18 Mirad pues cómo oís; porque á cualquiera que tuviere, le será dado; y á cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado.
19 Y viniéron á él su madre, y sus hermanos, y no podían llegar á él por la mucha gente.
19 Y vinieron á él su madre y hermanos; y no podían llegar á él por causa de la multitud.
20 Y le dixéron: Tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren ver.
20 Y le fué dado aviso, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera, que quieren verte.
21 Mas él respondió, y les dixo: Mi madre, y mis hermanos son aquellos, que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
21 El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la ejecutan.
22 Y aconteció, que un día entró él, y sus discípulos en un barco, y les dixo: Pasemos á la otra ribera del lago. Y se partiéron.
22 Y aconteció un día [que] él entró en un barco con sus discípulos, y les dijo: Pasemos á la otra parte del lago. Y partieron.
23 Y mientras ellos navegaban, él se durmió, y sobrevino una tempestad de viento en el lago, y se henchian de agua, y peligraban.
23 Pero mientras ellos navegaban, él se durmió. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y henchían [de agua], y peligraban.
24 Y llegándose á él, le despertáron, diciendo: Maestro, que perecemos. Y él levantándose increpó al viento, y á la tempestad del agua, y cesó: y fué hecha bonanza.
24 Y llegándose á él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado él, increpó al viento y á la tempestad del agua; y cesaron, y fué hecha bonanza.
25 Y les dixo: ¿Dónde está vuestra fé? Y ellos llenos de temor se maravillaron, y decian los unos á los otros: ¿Quién piensas es éste, que así manda á los vientos y al mar, y le obedecen?
25 Y les dijo: ¿Qué es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos á los otros: ¿Quién es éste, que aun á los vientos y al agua manda, y le obedecen?
26 Y navegáron á la tierra de los Gerasenos, que está enfrente de la Galiléa.
26 Y navegaron á la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea.
27 Y luego que saltó en tierra, fué á él un hombre que tenia demonio hacía largo tiempo, y no vestia ropa alguna, ni habitaba en casa, sino en los sepulchros.
27 Y saliendo él á tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios [ya] de mucho tiempo; y no vestía vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros.
28 Este, luego que vió á Jesús, se postró delante de él, y exclamando en alta voz, dixo: ¿Que tienes que ver conmigo, Jesús Hijo del Dios Altísimo? Ruégote, que no me atormentes.
28 El cual, como vió á Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo á gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes.
29 Porque mandaba al espíritu inmundo, que saliese del hombre: porque mucho tiempo había que lo arrebataba: y aunque le tenian encerrado, y atado con cadenas y con grillos, rompía las prisiones, y acosado del demonio huía á los desiertos.
29 (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre: porque [ya] de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)
30 Y Jesús le preguntó, y dixo: ¿Qué nombre tienes tú? Y él respondió: Legión: porque habían entrado en él muchos demonios.
30 Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.
31 Y le rogaban, que no les mandase ir al abismo.
31 Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.
32 Andaba allí una grande piara de cerdos paciendo en el monte: y le rogaban, que les permitiese entrar en ellos. Y se lo permitió.
32 Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó.
33 Saliéron pues los demonios del hombre, y entraron en los cerdos y luego los cerdos se arrojáron por un despeñadero impetuosamente en el lago, y se ahogáron.
33 Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó de un despeñadero en el lago, y ahogóse.
34 Quando ésto viéron los pastores, huyéron, y lo dixéron en la ciudad, y por las granjas.
34 Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por las heredades.
35 Y saliéron á ver lo que habia sido, y vinieron á Jesús: y halláron sentado al hombre, de quien habian salido los demonios, que estaba ya vestido, y en su juicio á los pies de él, y tuviéron grande miedo.
35 Y salieron á ver lo que había acontecido; y vinieron á Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios, vestido, y en su juicio, á los pies de Jesús; y tuvieron miedo.
36 Y les contáron los que lo habian visto, como había sido librado de la legión.
36 Y les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado aquel endemoniado.
37 Y le rogó toda la gente del territorio de los Gerasenos, que se retirase de ellos: porque tenían grande miedo. Y él subió en el barco, y se volvió.
37 Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se fuese de ellos; porque tenían gran temor. Y él, subiendo en el barco, volvióse.
38 Y el hombre, de quien habían salido los demonios, le rogaba por estar con él. Mas Jesús lo despidió: y dixo:
38 Y aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo:
39 Vuélvete á tu casa, y cuenta quán grande merced ha hecho Dios contigo. Y fué diciendo por toda la ciudad, quánto bien le había hecho Jesús.
39 Vuélvete á tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fué, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.
40 Y aconteció, que habiendo vuelto Jesús, le recibieron las gentes pues todos le estaban esperando.
40 Y aconteció que volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.
41 Y vino un hombre, llamado Jayro, que era Príncipe de la Synagoga: y postrándose á los pies de Jesús, le rogaba, que entrase en su casa.
41 Y he aquí un varón, llamado Jairo, y que era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo á los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;
42 Porque tenia una hija única como de doce años, y ésta se estaba muriendo. Y mientras que él iba, le apretaban las gentes.
42 Porque tenía una hija única, como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compañía.
43 Y una muger padecía fluxo de sangre doce años había, y había gastado quanto tenia en médicos; y de ninguno pudo ser curada:
43 Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada,
44 Se acercó á él por las espaldas, y tocó la orla de su vestido: y en el mismo punto cesó el fluxo de su sangre.
44 Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.
45 Y dixo Jesús: ¿Quién me ha tocado? Y negándolo todos, dixo Pedro, y los que con él estaban: Maestro; las gentes te aprietan, y oprimen y dices: ¿Quién me ha tocado?
45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
46 Y dixo Jesús: Alguno me ha tocado: porque yo he conocido, que ha salido virtud de mí.
46 Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí.
47 Quando la muger se vió asi descubierta, vino temblando, y se postró á sus pies: y declaró delante de todo el pueblo la causa, por qué le habia tocado: y como habia sido luego sanada.
47 Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.
48 Y él le dixo: Hija, tu fé te ha sanado: vete en paz.
48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.
49 Aún no habia acabado de hablar, quando vino uno al Príncipe de la Synagoga, y le dixo: Muerta es tu hija, no le molestes.
49 Estando aún él hablando, vino uno del príncipe de la sinagoga á decirle: Tu hija es muerta, no des trabajo al Maestro.
50 Mas Jesús, quando esto oyó, dixo al padre de la muchacha: No temas, cree tan solamente, y será sana.
50 Y oyéndolo Jesús, le respondió: No temas: cree solamente, y será salva.
51 Y quando llegó á la casa, no dexó entrar consigo á ninguno, sino á Pedro, y á Santiago, y á Juan, y al padre, y á la madre de la muchacha.
51 Y entrado en casa, no dejó entrar á nadie consigo, sino á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y al padre y á la madre de la moza.
52 Y todos lloraban, y la plañian. Y él dixo: No lloreis, no es muerta la muchacha, sino que duerme.
52 Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis; no es muerta, sino que duerme.
53 Y se le burlaban, sabiendo, que era muerta.
53 Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta.
54 Mas él la tomó por la mano, y dixo en alta voz: Muchacha, levántate.
54 Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: Muchacha, levántate.
55 Y volvió el espíritu á ella, y se levantó luego. Y mandó, que le diesen de comer.
55 Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mandó que le diesen de comer.
56 Y sus padres quedáron espantados, y él les mandó, que á nadie dixesen lo que habia sido hecho.
56 Y sus padres estaban atónitos; á los cuales él mandó, que á nadie dijesen lo que había sido hecho.

Personas y lugares de este capítulo

Del árbol genealógico y los mapas bíblicos de este sitio (en inglés), solo donde esas guías citan este capítulo.

Personas

  • Chuza

    Herod's household manager

    Named in Luke 8:3 as the household manager of Herod and husband of Joanna.

    Citado en la guía: Luke 8:3

  • Jairus

    Synagogue leader

    A synagogue leader who fell at Jesus' feet and begged Him to come heal his daughter, who was raised from death.

    Citado en la guía: Mark 5:22; Luke 8:41

  • Joanna

    Wife of Herod's steward Chuza

    Wife of Chuza, Herod's household manager, among the women healed who ministered to Jesus out of their means, and one who told the apostles of the empty tomb.

    Citado en la guía: Luke 8:3; Luke 24:10

  • Mary Magdalene

    Disciple, witness of the resurrection

    A woman from whom seven demons had gone out, who followed and supported Jesus from Galilee, stood by the cross, saw the burial, and was the first to see the empty tomb and the…

    Citado en la guía: Matthew 27:56; Luke 8:2; John 19:25

  • Susanna

    Woman who supported Jesus

    Named in Luke 8:3 among the women who had been healed and ministered to Jesus and the Twelve out of their own means.

    Citado en la guía: Luke 8:3

Referencias cruzadas (56)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Mateo 4:23; Romanos 10:15; Mateo 9:35; Hechos 13:32; Hechos 10:38
  2. 2 Marcos 16:9; Mateo 27:55–56; Marcos 15:40–41; Juan 19:25; Hechos 1:14
  3. 3 2 Corintios 8:9; Filipenses 4:22; Hechos 9:36–39; Juan 4:46–53; 1 Timoteo 5:10
  4. 4 Marcos 4:1–9; Mateo 13:2–9
  5. 5 Hebreos 2:1; Santiago 1:23–24; Marcos 4:15; Lucas 8:11–12; Marcos 4:26–29
  6. 6 Lucas 8:13; Hebreos 3:7–8; Marcos 4:5–6; Romanos 2:4–5; Jeremías 5:3
  7. 7 Jeremías 4:3; Lucas 8:14; Lucas 21:34; Hebreos 6:7–8; Génesis 3:18
  8. 8 Mateo 11:15; Apocalipsis 2:11; Apocalipsis 2:7; Mateo 13:23; Mateo 13:8–9
  9. 9 Mateo 13:18; Mateo 13:10; Marcos 4:10; Mateo 13:36; Marcos 7:17–18
  10. 10 Isaías 6:9; Marcos 4:11; Mateo 11:25; Jeremías 5:21; Isaías 44:18
  11. 11 1 Pedro 1:23–25; Marcos 4:14–20; Mateo 13:19; Santiago 1:21; 1 Corintios 3:6–7
  12. 12 2 Tesalonicenses 2:9–14; Mateo 13:19; Apocalipsis 12:9; Proverbios 1:24–26; Marcos 4:15
  13. 13 Oseas 6:4; Juan 5:35; Proverbios 12:12; Judas 12; Ezequiel 33:32
  14. 14 1 Juan 2:15–17; 1 Timoteo 6:9–10; 1 Timoteo 6:17; Mateo 6:24–25; Marcos 4:19
  15. 15 Hebreos 10:36; Gálatas 5:22–26; Colosenses 1:10; Lucas 6:45; Colosenses 1:6
  16. 16 Lucas 11:33; Mateo 5:15–16; Marcos 4:21–22; Hechos 26:18; Filipenses 2:15–16
  17. 17 Lucas 12:2–3; Mateo 10:26; Marcos 4:22; Eclesiastés 12:14; 1 Corintios 4:5
  18. 18 Mateo 13:12; Lucas 19:26; Marcos 4:23–25; Mateo 25:29; Proverbios 2:2–5
  19. 19 Mateo 12:46–50; Marcos 3:31–35; Marcos 3:21
  20. 20 1 Corintios 9:5; Gálatas 1:19; Hechos 1:14; Juan 7:3–6; Mateo 13:55–56
  21. 21 Lucas 11:27–28; Santiago 1:22; Juan 13:17; 3 Juan 11; 1 Juan 2:29
  22. 22 Mateo 8:23–27; Marcos 4:35–41; Marcos 6:45; Marcos 8:13; Lucas 8:23
  23. 23 Salmo 93:3–4; Isaías 54:11; Salmo 148:8; Hechos 27:14–20; Salmo 44:23
  24. 24 Salmo 107:25–29; Lucas 4:39; Salmo 104:6–9; Lucas 5:5; 2 Corintios 1:9–10
  25. 25 Mateo 8:26; Marcos 4:40–41; Proverbios 30:4; Juan 11:40; Mateo 14:31
  26. 26 Marcos 5:1–20; Mateo 8:28–34
  27. 27 Marcos 5:2–5; 1 Samuel 19:24
  28. 28 Mateo 8:29; 2 Pedro 2:4; Marcos 1:24–27; Apocalipsis 20:10; Hechos 16:16–18
  29. 29 Marcos 9:20–26; Lucas 9:42; Lucas 9:39; Marcos 5:3–5; 2 Timoteo 2:25–26
  30. 30 Mateo 26:53; Lucas 8:2; Marcos 16:9; Mateo 8:29; Marcos 5:9
  31. 31 Mateo 25:41; Apocalipsis 9:11; Job 2:5; Apocalipsis 17:8; Apocalipsis 20:14–15
  32. 32 Isaías 66:3; Isaías 65:4; Job 2:6; Job 1:12; Marcos 5:11–13
  33. 33 Lucas 8:22–23; Apocalipsis 9:11; 1 Pedro 5:8; Juan 8:44
  34. 34 Marcos 5:14; Hechos 19:16–17; Mateo 8:33; Mateo 28:11
  35. 35 Lucas 10:39; Hechos 22:3; 1 Juan 3:8; Salmo 51:10; Hebreos 2:14–15
  36. 36 Mateo 4:24
  37. 37 Lucas 5:8; Hechos 16:39; 1 Samuel 6:20; Mateo 8:34; 1 Reyes 17:18
  38. 38 Salmo 145:3–12; Marcos 5:18–20; Hechos 9:13–16; Éxodo 12:25–27; Salmo 32:7
  39. 39 1 Timoteo 5:8; Juan 4:29; Lucas 17:15–18; Deuteronomio 10:21; Salmo 126:2–3
  40. 40 Mateo 9:1; Marcos 5:21; Marcos 6:20; Lucas 19:48; Hechos 10:33
  41. 41 Marcos 5:22–43; Lucas 13:14; Lucas 8:49; Hechos 18:8; Hechos 13:15
  42. 42 Lucas 7:12; Marcos 5:24; Lucas 8:45; Ezequiel 24:16; Salmo 90:5–8
  43. 43 Marcos 5:25–26; Mateo 9:20–22; Levítico 15:25–33; Lucas 13:16; Marcos 9:21–22
  44. 44 Marcos 5:27–28; Deuteronomio 22:12; Malaquías 4:2; Hechos 19:12; Lucas 7:38
  45. 45 Lucas 9:13; Marcos 5:30–32; Lucas 5:5
  46. 46 Lucas 6:19; Lucas 5:17; 1 Pedro 2:9
  47. 47 Marcos 5:33; 1 Corintios 2:3; Lucas 17:15–16; Hechos 16:29; Hebreos 12:28
  48. 48 Lucas 7:50; Mateo 9:22; Hebreos 4:2; Hechos 14:9; Lucas 17:19
  49. 49 Marcos 5:35–43; Isaías 7:12; Lucas 7:6; Mateo 9:23–26; Lucas 8:41–43
  50. 50 Juan 11:40; Juan 11:25; Marcos 5:36; Marcos 11:22–24; Lucas 8:48
  51. 51 Marcos 14:33; Mateo 6:5–6; 1 Reyes 17:19–23; 2 Reyes 4:4–6; Isaías 42:2
  52. 52 Lucas 23:27; Juan 11:4; 2 Samuel 18:33; Juan 11:11–13; Mateo 11:17
  53. 53 Isaías 53:3; Lucas 16:14; Job 17:2; Job 12:4; Salmo 22:7
  54. 54 Jeremías 31:32; Hechos 9:40; Juan 5:28–29; Mateo 9:25; Marcos 9:27
  55. 55 Juan 11:44; 1 Reyes 17:21–23; Lucas 24:41–43; Marcos 5:43
  56. 56 Mateo 8:4; Mateo 9:30; Lucas 5:14; Marcos 5:42–43

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Cita 8:51 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book II, Chapters XXIII–XXIV)

    The Lord also, as the fifth person, entered into the apartment of the dead maiden, and raised her up again; for, says [the Scripture], "He suffered no man to go in, save Peter and James, and the father and mother of the maiden." The rich man in hell declared that he had five brothers, to whom he desired that one …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Cita 8:15 Augustine of Hippo, Confessions (Book IX, Chapter XIII)

    May she therefore rest in peace with her husband, before or after whom she married none; whom she obeyed, with patience bringing forth fruit unto Thee, that she might gain him also for Thee.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 1 (1886)

  3. Cita 8:22 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XXVIII)

    Now Luke, to free himself from having the order of time required of him, saith thus, "And it came to pass on a certain day that He went into a ship with His disciples;" and Mark in like manner.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  4. Cita 8:18 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture VI)

    For where there is wilful wickedness, there is also a withholding of grace: for to him that hath shall be given; but from him that hath not shall be taken even that which he seemeth to have.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)

  5. Cita 8:28–33 Gregory of Nazianzus, Theological Orations (The Third Theological Oration)

    He is called a Samaritan and a demoniac; --but He saves him that came down from Jerusalem and fell among thieves; the demons acknowledge Him, and He drives out demons and sinks in the sea legions of foul spirits, and sees the Prince of the demons falling like lightning.

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