BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Jacob vivía en la tierra de Canaán, donde su padre había vivido como extranjero. 1 Y HABITÓ Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán.
2 Esta es la historia de la familia de Jacob. José tenía diecisiete años y cuidaba las ovejas con sus hermanos, los hijos de Bilha y Zilpa, mujeres de su padre. José contaba a su padre las cosas malas que hacían sus hermanos. 2 Estas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diez y siete años apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre: y noticiaba José á su padre la mala fama de ellos.
3 Israel amaba a José más que a sus otros hijos, porque lo había tenido en su vejez. Por eso le hizo una túnica larga. 3 Y amaba Israel á José más que á todos sus hijos, porque le había tenido en su vejez: y le hizo una ropa de diversos colores.
4 Cuando sus hermanos vieron que su padre lo amaba más que a ellos, llegaron a odiarlo y no podían hablarle con amabilidad. 4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que á todos sus hermanos, aborrecíanle, y no le podían hablar pacíficamente.
5 Una vez José tuvo un sueño y se lo contó a sus hermanos. Entonces ellos lo odiaron aún más. 5 Y soñó José un sueño, y contólo á sus hermanos; y ellos vinieron á aborrecerle más todavía.
6 José les dijo: «Escuchen el sueño que tuve. 6 Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:
7 Estábamos en el campo atando manojos de grano. De pronto mi manojo se levantó y quedó derecho, y los manojos de ustedes se reunieron alrededor del mío y se inclinaron ante él». 7 He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.
8 Sus hermanos le dijeron: «¿Acaso vas a ser nuestro rey? ¿Vas a gobernarnos?». Y lo odiaron aún más por sus sueños y por lo que decía. 8 Y respondiéronle sus hermanos: ¿Has de reinar tú sobre nosotros, ó te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más á causa de sus sueños y de sus palabras.
9 Después tuvo otro sueño y también se lo contó a sus hermanos. Dijo: «Tuve otro sueño. El sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí». 9 Y soñó aún otro sueño, y contólo á sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban á mí.
10 Cuando se lo contó a su padre y a sus hermanos, su padre lo reprendió: «¿Qué significa ese sueño? ¿Acaso tu madre, tus hermanos y yo vendremos a inclinarnos ante ti hasta el suelo?». 10 Y contólo á su padre y á sus hermanos: y su padre le reprendió, y díjole: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, á inclinarnos á ti á tierra?
11 Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre guardó estas cosas en su memoria. 11 Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre paraba la consideración en ello.
12 Un día sus hermanos fueron a cuidar las ovejas de su padre cerca de Siquem. 12 Y fueron sus hermanos á apacentar las ovejas de su padre en Sichêm.
13 Israel dijo a José: «Tus hermanos están cuidando las ovejas en Siquem. Quiero enviarte a verlos». José respondió: «Aquí estoy». 13 Y dijo Israel á José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Sichêm: ven, y te enviaré á ellos. Y él respondió: Heme aquí.
14 Israel le dijo: «Ve y mira si tus hermanos están bien y si el ganado está bien. Luego vuelve y cuéntame». Así lo envió desde el valle de Hebrón, y José llegó a Siquem. 14 Y él le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y enviólo del valle de Hebrón, y llegó á Sichêm.
15 Un hombre lo encontró andando por el campo y le preguntó: «¿Qué buscas?». 15 Y hallólo un hombre, andando él perdido por el campo, y preguntóle aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?
16 José respondió: «Busco a mis hermanos. Por favor, dime dónde están cuidando sus rebaños». 16 Y él respondió: Busco á mis hermanos: ruégote que me muestres dónde pastan.
17 El hombre dijo: «Ya se fueron de aquí. Los oí decir: “Vamos a Dotán”». Entonces José siguió a sus hermanos y los encontró en Dotán. 17 Y aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: Vamos á Dothán. Entonces José fué tras de sus hermanos, y hallólos en Dothán.
18 Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que llegara, hicieron planes para matarlo. 18 Y como ellos lo vieron de lejos, antes que cerca de ellos llegara, proyectaron contra él para matarle.
19 Se decían unos a otros: «¡Miren! Ahí viene el soñador. 19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador;
20 Vamos a matarlo y a echarlo en uno de estos pozos. Diremos que un animal salvaje lo mató. Entonces veremos qué pasa con sus sueños». 20 Ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devoró: y veremos qué serán sus sueños.
21 Cuando Rubén oyó esto, trató de salvarlo y dijo: «No le quitemos la vida». 21 Y como Rubén oyó esto, librólo de sus manos, y dijo: No lo matemos.
22 Luego añadió: «No derramen sangre. Échenlo en uno de estos pozos del desierto, pero no le hagan daño». Rubén decía esto porque quería salvarlo y devolverlo a su padre. 22 Y díjoles Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo [así] de sus manos, para hacerlo volver á su padre.
23 Cuando José llegó, sus hermanos le quitaron la túnica larga que llevaba. 23 Y sucedió que, cuando llegó José á sus hermanos, ellos hicieron desnudar á José su ropa, la ropa de colores que tenía sobre sí;
24 Lo tomaron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío y no tenía agua. 24 Y tomáronlo, y echáronle en la cisterna; mas la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.
25 Luego se sentaron a comer. Al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que venía de Galaad rumbo a Egipto. Sus camellos llevaban especias y perfumes. 25 Y sentáronse á comer pan: y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de Ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas y bálsamo y mirra, é iban á llevarlo á Egipto.
26 Judá dijo a sus hermanos: «¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre? 26 Entonces Judá dijo á sus hermanos: ¿Qué provecho el que matemos á nuestro hermano y encubramos su muerte?
27 Vendámoslo a los ismaelitas y no le hagamos daño, porque es nuestro hermano, nuestra propia carne». Sus hermanos estuvieron de acuerdo. 27 Venid, y vendámosle á los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con él.
28 Cuando pasaron unos comerciantes madianitas, sacaron a José del pozo y lo vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Ellos llevaron a José a Egipto. 28 Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos á José de la cisterna, y trajéronle arriba, y le vendieron á los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron á José á Egipto.
29 Cuando Rubén volvió al pozo y vio que José no estaba allí, rasgó su ropa en señal de dolor. 29 Y Rubén volvió á la cisterna, y no halló á José dentro, y rasgó sus vestidos.
30 Volvió a sus hermanos y dijo: «¡El muchacho ya no está! ¿Qué voy a hacer ahora?». 30 Y tornó á sus hermanos, y dijo: El mozo no parece; y yo, ¿adónde iré yo?
31 Entonces mataron un cabrito, tomaron la túnica de José y la empaparon en sangre. 31 Entonces tomaron ellos la ropa de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la ropa con la sangre;
32 Llevaron la túnica a su padre y dijeron: «Encontramos esto. Mira si es la túnica de tu hijo». 32 Y enviaron la ropa de colores y trajéronla á su padre, y dijeron: Esta hemos hallado, reconoce ahora si es ó no la ropa de tu hijo.
33 Jacob la reconoció y dijo: «Es la túnica de mi hijo. Un animal salvaje lo mató. Sin duda José fue despedazado». 33 Y él la conoció, y dijo: La ropa de mi hijo es; alguna mala bestia le devoró; José ha sido despedazado.
34 Jacob rasgó su ropa, se vistió de tela áspera y lloró por su hijo durante muchos días. 34 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y enlutóse por su hijo muchos días.
35 Todos sus hijos y sus hijas trataron de consolarlo, pero él no quiso ser consolado. Decía: «Seguiré llorando hasta que muera y vaya a reunirme con mi hijo». Así lloró su padre por José. 35 Y levantáronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso tomar consolación, y dijo: Porque yo tengo de descender á mi hijo enlutado hasta la sepultura. Y llorólo su padre.
36 Mientras tanto, en Egipto, los madianitas vendieron a José a Potifar, un alto funcionario del faraón. 36 Y los Midianitas lo vendieron en Egipto á Potiphar, eunuco de Faraón, capitán de los de la guardia.