Saltar al texto

Romanos · Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)

Romanos 8 Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)

Read in English
Sobre Scío
  • Católica
  • NT: Vulgata latina
  • Solo Nuevo Testamento
  • Formal (palabra por palabra)
  • 1797
  • Dominio público

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), leído por Joyfull · Sobre las grabaciones

Notas sobre este texto (3)
Scío Nuevo Testamento de Felipe Scío de San Miguel (1797)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 Pues ahora nada de condenación tienen los que están en Jesu-Christo; los quales no andan según la carne.
1 AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
2 Porque la Ley del espíritu de vida en Jesu-Christo, me librá de la ley del pecado, y de la muerte.
2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
3 Porque lo que era imposible á la Ley, en quanto era debilitada por la carne enviando Dios á su Hijo en semejanza de carne de pecado, aún del pecado condenó al pecado en la carne.
3 Porque lo que era imposible á la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando á su Hijo en semejanza de carne de pecado, y á causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
4 Para que la justificación de la Ley se cumpliese en nosotros, que no andamos según la carne, sino según el espíritu.
4 Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
5 Porque los que son según la carne, gustan de las cosas de la carne: mas los que son según el espíritu, perciben las cosas, que son del espíritu.
5 Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu.
6 Porque la prudencia de la carne, es muerte: mas la prudencia del espíritu, es vida y paz.
6 Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz:
7 Porque el saber de la carne es enemigo de Dios: puesto que no está sujeto á la Ley de Dios: ni tampoco puede.
7 Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.
8 Mas los que viven según la carne no pueden agradar á Dios.
8 Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios.
9 Y vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu; si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Mas el que no tiene el Espíritu de Christo, éste tal no es de él.
9 Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.
10 Y si Christo está en vosotros: el cuerpo verdaderamente está muerto por el pecado, mas el espíritu vive por la justicia.
10 Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo á la verdad está muerto á causa del pecado; mas el espíritu vive á causa de la justicia.
11 Y si el Espíritu de aquel, que resucitó á Jesús de entre los muertos, mora en vosotros: el que resucitó á Jesu-Christo de entre los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu, que mora en vosotros.
11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
12 Por tanto, hermanos, somos deudores no á la carne, para que vivamos según la carne.
12 Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne, para que vivamos conforme á la carne:
13 Porque si viviéreis según la carne, moriréis: mas si por el espíritu hiciéreis morir los hechos de la carne viviréis.
13 Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.
14 Porque todos los que son movidos por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
15 Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez con temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción de hijos, por el qual clamamos: Abba, Padre.
15 Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para [estar] otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
16 Porque el mismo Espíritu dá testimonio á nuestro espíritu, que somos hijos de Dios.
16 Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
17 Y si hijos, también herederos: herederos verdaderamente de Dios, y coherederos de Christo: pero si padecemos con él, para que seamos también glorificados con él.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente [con él], para que juntamente [con él] seamos glorificados.
18 Porque entiendo, que no son de comparar los trabajos de éste tiempo con la gloria venidera, que se manifestará en nosotros.
18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.
19 Porque el gran deseo de la criatura espera la manifestación de los hijos de Dios.
19 Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios.
20 Porque la criatura está sujeta á la vanidad, no de su grado, sino por aquel, que la sometió con esperanza:
20 Porque las criaturas sujetas fueron á vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza,
21 Y porque la misma criatura será librada de la servidumbre de la corrupción á la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
21 Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
22 Porque sabemos, que todas las criaturas gimen, y están de parto hasta ahora.
22 Porque sabemos que todas las criaturas gimen á una, y á una están de parto hasta ahora.
23 Y no solo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu: aún nosotros gemimos dentro de nosotros, esperando la adopcion de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
23 Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, [es á saber], la redención de nuestro cuerpo.
24 Porque en la esperanza hemos sido hechos salvos. Pues la esperanza que se ve, no es esperanza: porque lo que uno ve, ¿cómo lo espera?
24 Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿á qué esperarlo?
25 Y si lo que no vemos, esperamos: por paciencia lo esperamos.
25 Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.
26 Y asímismo el Espíritu ayuda también á nuestra flaqueza: porque no sabemos lo que habemos de pedir, como conviene: mas el mismo Espíritu pide por nosotros, con gemidos inexplicables.
26 Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
27 Y el que escudriña los corazones, sabe lo que desea el Espíritu: porque él según Dios pide por los Santos.
27 Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme á [la voluntad de] Dios, demanda por los santos.
28 Y sabemos también, que á los que aman á Dios, todas las cosas les contribuyen al bien, á aquellos, que según su decreto son llamados santos.
28 Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, [es á saber], á los que conforme al propósito son llamados.
29 Porque los que conoció en su presciencia, á estos también predestinó, para ser hechos conformes á la imágen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
29 Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;
30 Y á los que predestinó, á estos también llamó: y á los que llamó, á estos también justificó: y á los que justificó, á estos también glorificó.
30 Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.
31 ¿Pues qué dirémos á éstas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién será contra nosotros?
31 ¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32 El que aún á su propio Hijo no perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros: ¿cómo no nos donó también con él todas las cosas?
32 El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién pondrá acusación contra los escogidos de Dios? Dios es el que justifica,
33 ¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará? Jesu-Christo es el que murió, antes el que también resucitó, el que está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35 ¿Pues quién nos separará del amor de Christo? tribulación? ó angustia? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó persecución? ó espada?
35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?
36 (Así como está escrito: porque por tí somos entregados á la muerte cada día: somos reputados, como ovejas para el matadero).
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero.
37 Mas en todas estas cosas vencemos por aquel, que nos amó.
37 Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo qual estoy cierto, que ni muerte, ni vida, ni Angeles, ni Principados, ni Virtudes, ni cosas presentes, ni venideras, ni fortaleza,
38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 Ni altura, ni profundidad, ni otra criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Jesu-Christo Señor nuestro.
39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Referencias cruzadas (39)

Pasajes relacionados con cada versículo, del Treasury of Scripture Knowledge, tal como los reúnen y ordenan los lectores de OpenBible.info.

  1. 1 Juan 3:18–19; 2 Corintios 5:17; Gálatas 3:13; Romanos 5:1; 1 Corintios 1:30
  2. 2 Romanos 6:14; 2 Corintios 3:17; Romanos 6:18; 2 Corintios 3:6; Romanos 8:10–11
  3. 3 Hechos 13:39; Gálatas 4:4–5; Hebreos 7:18–19; 2 Corintios 5:21; Gálatas 3:13
  4. 4 Gálatas 5:16; Gálatas 5:22–25; Colosenses 1:22; Hebreos 12:23; Efesios 5:26–27
  5. 5 1 Corintios 2:14; Gálatas 5:19–25; Juan 3:6; Colosenses 3:1–3; Romanos 8:6–7
  6. 6 Gálatas 6:8; Romanos 8:7; Romanos 8:13; Romanos 13:14; Romanos 6:23
  7. 7 1 Corintios 2:14; 1 Juan 2:15–16; Santiago 4:4; Efesios 4:18–19; Romanos 7:22
  8. 8 Juan 3:5–6; Hebreos 11:5–6; Romanos 8:9; Romanos 7:5; Colosenses 1:10
  9. 9 Gálatas 4:6; 1 Corintios 3:16; 2 Timoteo 1:14; 1 Corintios 6:19; Juan 14:17
  10. 10 Gálatas 2:20; Efesios 3:17; 2 Corintios 5:21; Romanos 8:11; 2 Corintios 5:1–4
  11. 11 2 Corintios 4:14; Romanos 6:4–5; 2 Corintios 4:11; Efesios 1:19–20; Romanos 8:9
  12. 12 Romanos 6:2–15; 1 Corintios 6:19–20; 1 Pedro 4:2–3; Salmo 116:16
  13. 13 Gálatas 6:8; 1 Pedro 2:11; Colosenses 3:5–8; 1 Corintios 9:27; Tito 2:12
  14. 14 Gálatas 5:18; Juan 1:12; Gálatas 3:26; Gálatas 5:16; Salmo 143:10
  15. 15 2 Timoteo 1:7; Gálatas 4:5–7; 1 Corintios 2:12; Romanos 8:16; Efesios 1:5
  16. 16 1 Juan 4:13; 2 Corintios 1:22; 2 Corintios 5:5; Efesios 1:13; Romanos 8:26
  17. 17 Gálatas 4:7; Gálatas 3:29; Efesios 3:6; 1 Pedro 4:13; Apocalipsis 21:7
  18. 18 2 Corintios 4:17–18; 1 Pedro 4:13; 1 Pedro 1:5–7; Mateo 5:11–12; Hechos 20:24
  19. 19 Malaquías 3:17–18; Romanos 8:23; 1 Juan 3:2; 2 Pedro 3:11–13; Filipenses 1:20
  20. 20 Génesis 3:17–19; Génesis 5:29; Romanos 8:22; Jeremías 12:4; Isaías 24:5–6
  21. 21 Apocalipsis 22:3–5; Hechos 3:21; Apocalipsis 21:1; 2 Pedro 3:13; Romanos 8:19
  22. 22 Jeremías 12:4; Jeremías 12:11; Juan 16:21; Romanos 8:20; Colosenses 1:23
  23. 23 Filipenses 3:20–21; Hebreos 9:28; 2 Corintios 5:2–5; Tito 2:13; Efesios 1:14
  24. 24 Hebreos 11:1; 2 Corintios 5:7; 2 Corintios 4:18; 1 Pedro 1:21; 1 Tesalonicenses 5:8
  25. 25 Romanos 12:12; Hebreos 10:36; Salmo 27:14; Lamentaciones 3:25–26; Santiago 5:7–11
  26. 26 Mateo 10:20; Efesios 6:18; Gálatas 4:6; Juan 14:16; Judas 20–21
  27. 27 Jeremías 17:10; 1 Juan 5:14–15; Efesios 2:18; Romanos 8:34; Hechos 1:24
  28. 28 1 Pedro 5:10; Santiago 1:12; Génesis 50:20; Romanos 5:3–5; 1 Corintios 2:9
  29. 29 Efesios 1:4–5; Jeremías 1:5; Efesios 1:11; 2 Timoteo 1:9; 1 Pedro 1:20
  30. 30 Apocalipsis 17:14; Romanos 8:28; Efesios 1:11; Romanos 9:23–24; Efesios 1:5
  31. 31 Salmo 118:6; Jeremías 1:19; Salmo 56:11; 1 Juan 4:4; Isaías 54:17
  32. 32 Juan 3:16; Romanos 8:28; Salmo 84:11; 1 Juan 4:10; 2 Corintios 5:21
  33. 33 Apocalipsis 12:10–11; Isaías 50:8–9; Isaías 54:17; Romanos 8:1; Lucas 18:7
  34. 34 Hebreos 7:25; Romanos 8:27; Hebreos 9:24; 1 Pedro 3:22; Romanos 8:1
  35. 35 Juan 10:28; Salmo 103:17; Juan 16:33; Romanos 5:3–5; 2 Corintios 4:17
  36. 36 Salmo 44:22; Isaías 53:7; 1 Corintios 15:30; 2 Corintios 4:10–11; 1 Corintios 4:9
  37. 37 1 Corintios 15:57; 1 Juan 4:4; 2 Corintios 2:14; 1 Juan 5:4–5; Apocalipsis 21:7
  38. 38 Juan 10:28; Romanos 14:8; 2 Timoteo 1:12; 1 Pedro 5:8–10; 1 Pedro 3:22
  39. 39 Juan 10:28–30; Romanos 8:35; Romanos 5:8; Efesios 3:18–19; 1 Juan 4:19

Referencias cruzadas: OpenBible.info (CC BY), tomadas sobre todo del Treasury of Scripture Knowledge (dominio público). · Fuentes y licencias

Lo que dijeron los Padres

Pasajes de los Padres de la Iglesia que comentan o citan este capítulo, tal como aparecen en la edición de Schaff (traducciones inglesas del siglo XIX, de dominio público). Los textos están en inglés.

Cómo se eligieron

«Comentario» es el comienzo de una homilía o exposición sobre este capítulo (homilías de san Juan Crisóstomo; tratados, sermones y comentarios a los Salmos de san Agustín). «Cita» es una frase en la que las notas de la propia edición identifican la cita de un versículo de este capítulo; solo se conserva si el texto coincide con el versículo. Solo se usan obras de autoría segura. Los Salmos siguen la numeración hebrea (Agustín usa la de los Setenta: su Salmo 50 es aquí el 51).

  1. Comentario 8:12 John Chrysostom, Homilies on Romans (Homily XIV)

    After showing how great the reward of a spiritual life is, and that it maketh Christ to dwell in us, and that it quickeneth our mortal bodies, and wingeth them to heaven, and rendereth the way of virtue easier, he next fitly introduces an exhortation to this purpose.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 11 (1889)

  2. Cita 8:36 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book II, Chapter XXI)

    … by the prophet and by Paul, of whom the apostle, calling to mind the Scripture, says in the Epistle addressed to the Romans, "As it is written, for thy sake we are killed all the day long, we are counted as sheep for the slaughter." But here the expression "all the day long" is put for all this time during …

    Leer en contexto · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  3. Cita 8:34 Augustine of Hippo, Confessions (Book IX)

    They would perchance have been troubled, and have vomited it forth, and Thou wouldest hear them when they cried unto Thee; for by a true death in the flesh He died for us, who now maketh intercession for us with Thee.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 1 (1886)

  4. Cita 8:1 John Chrysostom, Homilies on the Gospel of Matthew (Homily XVI)

    … when he saith, "There is therefore no condemnation now to them which are in Christ Jesus, who walk not after the flesh, but after the Spirit: for the law of the Spirit of life hath made me free from the law of sin and death."

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 10 (1888)

  5. Cita 8:17 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture III)

    Make ready then the vessel of thy soul, that thou mayest become a son of God, and an heir of God, and joint-heir with Christ; if, indeed, thou art preparing thyself that thou mayest receive; if thou art drawing nigh in faith that thou mayest be made faithful; if of set purpose thou art putting off the old man.

    Leer en contexto · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)