BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 En ese tiempo, dice el Señor, seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellas serán mi pueblo. 1 EN aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios á todos los linajes de Israel, y ellos me serán á mí por pueblo.
2 Esto ha dicho el Señor: El pueblo que se libró de la espada recibió favor en el desierto: Israel, cuando iba hacia su lugar de descanso. 2 Así ha dicho Jehová: Halló gracia en el desierto el pueblo, los que escaparon del cuchillo, yendo [yo] para hacer hallar reposo á Israel.
3 Desde lejos vio al Señor: «Mi amor por ti es eterno. Por eso, con misericordia te he hecho venir conmigo. 3 Jehová se manifestó á mí ya mucho tiempo há, [diciendo]: Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia.
4 Volveré a reconstruir tus edificios, virgen de Israel, y ocuparás tu lugar. Volverás a tomar tus instrumentos musicales y saldrás a bailar con los que se alegran. 4 Aun te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel: todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en corro de danzantes.
5 Volverán a plantar tus viñedos en la colina de Samaria. Los que planten aprovecharán sus frutos. 5 Aun plantarás viñas en los montes de Samaria: plantarán los plantadores, y harán común uso [de ellas].
6 Llegará un día en que los que recogen uvas en las colinas de Efraín gritarán: “¡Levántense! Subamos a Sión, al Señor nuestro Dios”». 6 Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de Ephraim: Levantaos, y subamos á Sión, á Jehová nuestro Dios.
7 Esto ha dicho el Señor: Canten con alegría por Jacob y griten en la cima de las montañas. Anuncien la noticia, alaben y digan: «El Señor ha salvado a su pueblo, a los que quedan de Israel». 7 Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo á la cabeza de gentes; haced oir, alabad, y decid: Oh Jehová, salva tu pueblo, el resto de Israel.
8 Los traeré de la tierra del norte y los reuniré desde los lugares más lejanos de la tierra. Entre ellos vendrán los ciegos y los cojos, las mujeres embarazadas y las que tienen dolores de parto. Volverán aquí como un ejército muy grande. 8 He aquí yo los vuelvo de tierra del aquilón, y los juntaré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer preñada y la parida juntamente; en grande compañía tornarán acá.
9 Vendrán llorando. Yo iré delante de ellos y los guiaré junto a corrientes de agua, por un camino recto donde no tropezarán. Soy un padre para Israel, y Efraín es mi primer hijo. 9 Irán con lloro, mas con misericordias los haré volver, y harélos andar junto á arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán: porque soy á Israel por padre, y Ephraim es mi primogénito.
10 Escuchen la palabra del Señor, naciones. Anúncienla en las costas lejanas y digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá y lo cuidará como un pastor a su rebaño». 10 Oid palabra de Jehová, oh gentes, y hacedlo saber en las islas que están lejos, y decid: El que esparció á Israel lo juntará y guardará, como pastor á su ganado.
11 El Señor ha pagado el rescate por Jacob y lo ha liberado de las manos de uno más fuerte que él. 11 Porque Jehová redimió á Jacob, redimiólo de mano del más fuerte que él.
12 Vendrán cantando a los lugares altos y acudirán juntos a los bienes del Señor: al grano, al vino, al aceite, a las crías de las ovejas y de las reses. Sus almas serán como un huerto regado y no volverán a tener tristeza. 12 Y vendrán, y harán alabanzas en lo alto de Sión, y correrán al bien de Jehová, al pan, y al vino, y al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, ni nunca más tendrán dolor.
13 Entonces la virgen se alegrará en el baile, y también se alegrarán los jóvenes y los ancianos. Cambiaré su llanto en alegría, los consolaré y los alegraré después de su dolor. 13 Entonces la virgen se holgará en la danza, los mozos y los viejos juntamente; y su lloro tornaré en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor.
14 Daré a los sacerdotes los alimentos ricos que desean, y mi pueblo se llenará de mis bienes, dice el Señor. 14 Y el alma del sacerdote embriagaré de grosura, y será mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehová.
15 Esto ha dicho el Señor: En Ramá se oye llanto y amargo dolor. Raquel llora por sus hijos y no quiere ser consolada por su pérdida. 15 Así ha dicho Jehová: Voz fué oída en Ramá, llanto y lloro amargo: Rachêl que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.
16 Esto ha dicho el Señor: Deja de lamentarte y de derramar lágrimas. Tu trabajo será recompensado, dice el Señor, y ellos volverán de la tierra de su enemigo. 16 Así ha dicho Jehová: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas; porque salario hay para tu obra, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.
17 Hay esperanza para el futuro, dice el Señor; y tus hijos volverán a la tierra que les pertenece. 17 Esperanza también hay para tu fin, dice Jehová, y los hijos volverán á su término.
18 He oído las palabras de dolor de Efraín: «Me has disciplinado y he recibido tu disciplina como una ternera que no está acostumbrada al yugo. Hazme volver, para que regrese, porque tú eres el Señor mi Dios. 18 Escuchando, he oído á Ephraim que se lamentaba: Azotásteme, y fuí castigado como novillo indómito: conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios.
19 Después de volver, me arrepentí de mi conducta. Después de comprender, hice señales de dolor. Sentí vergüenza, quedé cubierto de vergüenza, porque tuve que soportar la vergüenza de mi juventud». 19 Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí, herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades.
20 ¿Es Efraín mi hijo querido, el hijo que me da alegría? Cada vez que hablo contra él, lo sigo recordando. Por eso mi corazón se inquieta por él. Sin duda tendré misericordia de él, dice el Señor. 20 ¿No es Ephraim hijo precioso para mí? ¿no es niño delicioso? pues desde que hablé de él, heme acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él: apiadado, tendré de él misericordia, dice Jehová.
21 Levanta pilares que te guíen y coloca señales en el camino. Fíjate en la carretera, en el camino por donde fuiste. Vuelve, virgen de Israel, vuelve a estas ciudades tuyas. 21 Establécete señales, ponte majanos altos; nota atentamente la calzada, el camino por donde viniste: vuélvete, virgen de Israel, vuélvete á estas tus ciudades.
22 ¿Hasta cuándo seguirás yendo de un lado a otro, hija errante? El Señor ha hecho algo nuevo en la tierra: una mujer transformada en hombre. 22 ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? porque Jehová criará una cosa nueva sobre la tierra: una hembra rodeará al varón.
23 Esto ha dicho el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Cuando cambie su destino, volverán a decir en la tierra de Judá y en sus ciudades: «Que el Señor te bendiga, lugar de descanso de la justicia, monte santo». 23 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aun dirán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo convertiré su cautiverio: Jehová te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo.
24 Judá y todas sus ciudades vivirán allí juntos: los agricultores y los que van con sus rebaños. 24 Y morarán allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño.
25 He dado nuevas fuerzas al alma cansada y he llenado de fuerzas a toda alma afligida. 25 Porque habré embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida.
26 Entonces desperté de mi sueño y miré. Mi sueño me había sido agradable. 26 En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fué sabroso.
27 Vienen días, dice el Señor, en que sembraré a Israel y Judá con semilla de seres humanos y de animales. 27 He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal.
28 Así como los he vigilado para arrancar, derribar, echar abajo, destruir y causar desgracias, los vigilaré para construir y plantar, dice el Señor. 28 Y será que, como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder, y afligir, así tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová.
29 En esos días ya no dirán: «Los padres comieron uvas amargas y a los hijos les quedaron sensibles los dientes». 29 En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agraces, y los dientes de los hijos tienen la dentera.
30 Cada uno morirá por el mal que él mismo haya hecho. Al que coma uvas amargas le quedarán sensibles sus propios dientes. 30 Sino que cada cual morirá por su maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agraces, tendrán la dentera.
31 Vienen días, dice el Señor, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con el pueblo de Judá. 31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Jacob y con la casa de Judá:
32 Será diferente del pacto que hice con sus antepasados cuando los tomé de la mano para guiarlos fuera de Egipto. Ellos rompieron ese pacto y yo los abandoné, dice el Señor. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fuí yo un marido para ellos, dice Jehová:
33 Este es el pacto que haré con el pueblo de Israel después de esos días, dice el Señor: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 33 Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo á ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
34 Ya nadie enseñará a su prójimo ni a su hermano diciendo: «Conoce al Señor», porque todos me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande, dice el Señor. Perdonaré su maldad y olvidaré su pecado para siempre. 34 Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
35 Estas son las palabras del Señor, que ha dado el sol para iluminar el día y ha ordenado que la luna y las estrellas iluminen la noche; que agita el mar y hace rugir sus olas. Su nombre es el Señor de los ejércitos. 35 Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre:
36 Si alguna vez se rompe ante mí el orden de estas cosas, dice el Señor, entonces los descendientes de Israel dejarán de ser una nación ante mí para siempre. 36 Si estas leyes faltaren delante de mí, dice Jehová, también la simiente de Israel faltará para no ser nación delante de mí todos los días.
37 Esto ha dicho el Señor: Si se pueden medir los cielos en lo alto y explorar los cimientos de la tierra, entonces abandonaré a los descendientes de Israel por todo lo que han hecho, dice el Señor. 37 Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y buscarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la simiente de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.
38 Vienen días, dice el Señor, en que se construirá la ciudad del Señor, desde la torre de Hananel hasta la puerta del Ángulo. 38 He aquí que vienen días, dice Jehová, y la ciudad será edificada á Jehová, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del rincón.
39 La cuerda de medir se extenderá desde allí hasta la colina de Gareb y rodeará Goa. 39 Y saldrá más adelante el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Hareb, y rodeará á Goa.
40 Todo el valle de los cadáveres y todo el campo de muerte hasta el arroyo Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los Caballos al este, serán santos para el Señor. Nunca más serán arrancados ni derribados. 40 Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo á Jehová: no será arrancada, ni destruída más para siempre.